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Un museo muy especial para preservar la cultura del manga

Único en su género tanto por su gran colección de más de 230.000 dibujos originales como por su propio objetivo -conservar y exponer obras del cómic japonés-, el Museo del Manga Yokote Masuda está atrayendo a un amplio público que puede aquí conocer de primera mano las obras originales y redescubrir todo el atractivo de esta expresión cultural.

Un novedoso kura en la ciudad de los kura

El antiguo municipio de Masuda está situado en la comarca de Yokote, una zona rodeada de montañas en el sudeste de la prefectura septentrional de Akita. Ubicado en el punto de confluencia de dos ríos, era ya un importante nudo de comunicaciones y transporte fluvial desde antes del periodo Edo (1603-1867) y su importancia comercial no decayó durante las subsiguientes eras de Meiji (1868-1912) y Taishō (1912-1926). Hoy en día forma parte de la ciudad de Yokote, pero conserva muchas de las grandes construcciones de madera que dan testimonio de su antiguo esplendor. Toda la zona ha sido designada Área de Conservación de Conjuntos Arquitectónicos Tradicionales de Relevancia.

Las construcciones más características de esta comarca son los llamados uchigura, que, como su nombre indica, son graneros o almacenes de gruesas paredes de tierra revestida integrados en el interior de grandes edificios. En todas las regiones de Japón existen los kura o almacenes como edificios exentos, pero en esta comarca quedan recogidos bajo una prolongación que suelen tener los tejados de las casas principales en su parte trasera. De esta ingeniosa manera, se ha conseguido sustentar una intensa actividad comercial incluso en los meses más duros del invierno, que traen copiosas nevadas. La avenida comercial de Nanoka-machi (llamada también Nakananokadōri), en el barrio de Nakamachi, antiguo centro urbano donde pueden verse muchas de esas grandes casas con almacén, es hoy en día un importante punto de atracción turística conocido como Kurashikku Road, divertido nombre que juega con las palabras “kura” y “classic”.

El Museo del Manga Yokote Masuda, muy cerca del barrio de los kura, está dando mucho de que hablar desde que renovó sus instalaciones y reabrió sus puertas en mayo de 2019. Si los kura de Masuda albergaban valiosas mercancías, no menos valiosos son los irrepetibles genga (dibujos originales) de los 179 creadores de manga representados en este museo, cuya colección supera las 230.000 piezas.

Preservar el manga preservando los genga

Masuda es el lugar de nacimiento del dibujante de manga Yaguchi Takao. Su obra más conocida es Tsurikichi Sanpei (“Sanpei, loco por la pesca”). No bien comenzó a publicarse por entregas en 1973, produjo en todo Japón un enorme boom de la pesca con caña. Su versión en anime, realizada y televisada en los años 80, fue emitida en Italia, Francia y en varios países asiáticos. Posteriormente, en 2009, se hizo una película con personajes reales, llegando así la historia de Sanpei a un público todavía más amplio.

El museo nació en 1995 con la misión de dar a conocer el manga dentro y fuera de Japón. Yaguchi fue nombrado director honorario. Comenzó ocupando un edificio multiusos, que compartía con el centro comunitario y con una biblioteca, pero ya desde el principio gozó de gran popularidad gracias a su exposición permanente de genga de famosos dibujantes y a sus exposiciones especiales. En 2017, dentro de un proyecto conjunto del Gobierno prefectural de Akita y del ayuntamiento de Yokote, el museo fue reorientado hacia su especialización en la conservación y exposición de genga de manga, lo que se hizo mediante una reforma integral de sus instalaciones, que pasaron a ser independientes y exclusivas.

Hoy en día se han hecho grandes avances en la digitalización de la elaboración de manga, pero antes los dibujantes hacían a mano cada una de las viñetas. Luego, el editor se encargaba de añadirles los globos de diálogos o pensamientos y la narración antes de enviar la obra a la imprenta para su difusión.

Una vez finalizado el trabajo, los dibujos originales eran devueltos a sus autores, que eran los únicos responsables de su conservación. Además de suponer un problema para estos por el espacio que ocupaban, muchos originales acababan decolorándose o deteriorándose cuando las condiciones de conservación eran malas. Dotarse de un sistema efectivo de conservación suponía una gran inversión de tiempo y dinero que, con la muerte del autor, pasaba a ser una gran carga para sus herederos.

Por otra parte, los dibujos originales de los creadores más famosos alcanzaban un elevado valor en el mercado. Muchos artistas o sus herederos, agobiados por la imposibilidad de conservarlos correctamente, optaban por deshacerse de ellos vendiéndolos, a veces a compradores extranjeros, en un proceso de dispersión similar al que sufrieron los grabados ukiyoe o “imágenes del mundo flotante” durante el siglo XIX.

Preocupado por esta situación y movido por la idea de transmitir la fuerza y belleza de lo original junto a la pasión puesta por los creadores en sus obras, Yaguchi decidió donar su más de 42.000 genga. El Museo del Manga Yokote Masuda puso manos a la obra para archivar y conservar todo ese material. Entonces, otros muchos creadores, entre ellos la autora de Kuragehime, Higashimura Akiko, comenzaron a confiar el cuidado de sus genga a la institución, que ha conseguido así la mayor colección de Japón, con más de 230.000 piezas.

Sasaki Haruka, una de las responsables del museo, explica que los genga, manifestación más genuina de una cultura de la que Japón puede enorgullecerse ante el mundo, constituyen un magnífico recurso cultural. Mediante una modificación de sus instalaciones y funcionamiento, el museo ha conseguido renacer como institución especializada en la preservación y exhibición de genga.

Un material único que transmite todo el encanto del manga

Lo primero que atrae la mirada al entrar en el museo es la Manga Wall, una pared de 10 metros de altura y siete de anchura cuajada de famosas viñetas de los más idolatrados “maestros del manga”. Con semejante recibimiento, las expectativas del visitante se redoblan.

Pero el corazón del museo es el Manga no Kura (“Almacén del Manga”), un verdadero “granero de ilusiones” situado en el piso bajo.

Este gigantesco depósito de genga, protegido por una pared de placas de vidrio, mantiene durante las 24 horas del día las condiciones de temperatura y humedad ideales para evitar el deterioro de los originales. De esta forma, el museo se ha ganado la confianza de todos los autores y personas del mundo del manga que han conocido de primera mano las condiciones de conservación que ofrecen sus instalaciones.

El museo lo ha preparado todo para que la exposición no sea una simple serie de obras ordenadas y transmita de la forma más efectiva y entretenida toda esa información que queda vedada al lector de una edición impresa.

El hikidashisutemu (“sistema de cajones”) es un dispositivo que permite ver una obra casi completa corriendo ordenadamente las vitrinas de paneles corredizos.

En la sala de archivos, anexa al depósito, el visitante puede contemplar las labores de digitalización y el tratamiento que recibe el papel para evitar que se oxide. Los datos digitalizados de los genga podrá visualizarlos en monitores de pantalla táctil. La función de ampliación de imagen le revelará muchos secretos sobre el trazo y las correcciones realizadas en las obras de sus autores favoritos, así como sobre las instrucciones que daba a sus colaboradores.

La exposición permanente se inicia en el lateral de la rampa que conduce al primer piso y continúa por una de las salas de esta altura. En ella están representados 74 autores, que van renovándose periódicamente.

Disfrutar de la sensación que ser uno de los personajes

Utilizando pasillos, paredes y otros muchos espacios, el Museo del Manga Yokote Masuda ha dispuesto la exposición de forma que el visitante sienta que está introduciéndose en el mundo del manga. Y como, exceptuando el Manga no Kura y la Sala de la Exposición Permanente se permite tomar fotografías en todos los espacios, muchos aficionados vienen al museo en busca del mejor fondo para sus fotos. La Meiserifu Road (“Carretera de las Palabras Célebres”) muestra, con sus correspondientes globos, aquella escena que todo el mundo ha visto o aquel diálogo que todo el mundo ha oído alguna vez. También gustan los originales asientos diseñados en forma de letras japonesas que componen la onomatopeya de un típico grito de manga.

El mejor lugar para tomarse un descanso es sin duda el Manga Cafe del piso bajo, un espacio con mucho ambiente, pues las tablas de sus mesas representan viñetas y las paredes están llenas de globos de diálogos. Entre las comidas ligeras, dulces y bebidas que se sirven hay muchas cuya presentación o decoración se inspira también en famosos manga, así que las fotos de motivo gastronómico que se toman aquí son realmente únicas.

Museo del Manga Yokote Masuda

  • Dirección: 285 Shinmachi, Masuda-chō, Yokote-shi Akita-ken.
  • Horario de apertura: De 10.00 de la mañana a 6.00 de la tarde (última entrada a las 5.30 de la tarde).
  • Descansos: Tercer martes del mes (o el próximo día laboral, en caso de ser festivo).
  • Entrada: Gratuita (excepto las exposiciones especiales).
  • Idiomas: Folletos en inglés, coreano, chino (grafías tradicional y simplificada) y francés.

Cortesía, www.nippon.com

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