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El invierno en Japón

El tiempo invernal

Según la Agencia de Meteorología de Japón, el invierno del país empieza en diciembre y termina en febrero. Popularmente, hay dos fenómenos que señalan la llegada de esta estación: la caída de las hojas de las hileras de árboles en las calles y el soplo del primer viento frío de la temporada.

Una de las peculiaridades de esta estación es que el tiempo difiere notablemente en el este y el oeste, zonas divididas por una cordillera que atraviesa el centro del archipiélago nipón. El viento que sopla desde la China continental cruzando el mar de Japón contiene vapor de agua y, cuando se topa con las montañas centrales, genera lluvia y nieve en las costas de dichas aguas. Por el contrario, en las zonas bañadas por el océano Pacífico y el mar Interior de Seto, hace buen tiempo en muchas ocasiones debido a que el aire seco atraviesa las montañas.

Fin de Año y Año Nuevo: días de máximo ajetreo

En el calendario antiguo, diciembre se denomina ‘shiwasu’ —se escribe con los ideogramas de ‘maestro’ y ‘correr’—, un término que, al parecer, haría referencia al hecho de que se trata de un mes de un ajetreo tal que hasta los monjes budistas se pasan los días corriendo de un lado para otro. Las tiendas de electrodomésticos venden diferentes modelos de mesas con brasero (kotatsu), aparatos de calefacción y humidificadores. En las droguerías, los kairo son uno de los productos estrella; se trata de unos sobres de distintos tamaños cuyo contenido se calienta simplemente al abrir el envoltorio y frotarlo. Son portátiles y están disponibles en varios formatos; por ejemplo, para meterlos en el calzado y tener los pies calientes siempre.

Los preparativos para Fin de Año y Año Nuevo comienzan en noviembre: se ponen a la venta, en todo el país, las tarjetas postales para felicitar las fiestas; estas incluyen dibujos y motivos relacionados con el animal del horóscopo chino que corresponda a los doce meses venideros. Correos las reparte cada 1 de enero, siempre y cuando las echemos al buzón antes del 25 de diciembre. Con todo, desde hace algunos años, hay quienes prefieren enviar un correo electrónico o escribir un tuit para transmitir sus mejores deseos en esta época.

Diciembre es el mes de las bōnenkai, esto es, las fiestas con los compañeros de trabajo o las amistades en las que se hace balance de lo que ha supuesto el año; quienes las organizan no tienen mucho tiempo libre. Además, las calles se llenan de luces, lo cual se traduce en grandes aglomeraciones de gente para contemplarlas en casos como la Luminarie (Kobe) o las iluminaciones de Marunouchi, Harajuku y Omotesando (Tokio

En Japón, la Navidad pierde el componente religioso y se convierte en una fiesta, predominantemente para las parejas; estas suelen ir a algún restaurante a degustar un menú típico de la ocasión. También hay quienes comen pollo frito. Otro plato que no puede faltar en los hogares japoneses en estas fechas es la tarta de Navidad. La primera pastelería de estilo occidental que comercializó este producto ha tenido mucho que ver en que la variante más demandada sea la de fresas con nata.

Darse un baño caliente con varias piezas del cítrico yuzu flotando en el agua es una costumbre japonesa asociada con el solsticio de invierno que tiene por objetivo rezar por la buena salud. Además, en diciembre, se suele hacer una limpieza general en los hogares japoneses, antes de Nochevieja, para recibir al dios del Año Nuevo. Con antelación al 1 de enero, se compran los adornos tradicionales —kadomatsushimekazari y kagamimochi— y los palillos “de celebración” y se dejan preparados el sake, el mochi, el zōni y el osechi. El osechi es la comida tradicional japonesa de Año Nuevo, una serie de platos que se conservan durante varios días, de ahí que no sea necesario cocinar durante las fiestas. Desde hace algunos años, gustan mucho también las versiones que, en lugar de incluir las especialidades niponas, contienen recetas de las cocinas italiana, francesa o china. Hay muchas personas que piden el osechi de encargo a establecimientos con muchos años de antigüedad, restaurantes o grandes almacenes. Los lugares más demandados terminan sus existencias enseguida.

Plantas como el pino, el bambú, el ciruelo, la Sarcandra glabra, la Ardisia crenata y el crisantemo están presentes en las decoraciones de Año Nuevo por su supuesta relación con la buena suerte. De invierno son también flores como el narciso, la camelia, la Adonis amurensis, la campanilla de invierno y el Chimonanthus praecox. Las flores de este arbusto destacan por su aroma fuerte.

En Nochevieja, el canal de televisión NHK emite el Kōhaku Uta Gassen, un programa que lleva en antena desde 1951 y que consiste en una “batalla” de música y actuaciones entre dos equipos: el rojo, formado por mujeres, y el blanco, integrado por hombres. En la última noche del año, es costumbre cenar un cuenco de toshikoshi-soba, unos fideos finos y largos símbolo de la longevidad. A medianoche, los templos budistas tocan 108 campanadas, una por cada pasión mundana del ser humano. En algunos de estos lugares, permiten que cualquier persona haga sonar la campana.

La salida y la entrada de año

En Nochevieja, hay quienes deciden ir a la montaña para ver el primer amanecer del nuevo año y rezar para que los próximos doce meses estén libres de contratiempos. Otra opción es contemplar la salida del sol en la playa o en un lago. Por otra parte, el 31 de diciembre, el afamado cruce de Shibuya (Tokio) se llena de jóvenes y turistas foráneos para hacer la cuenta atrás en los últimos diez segundos antes de medianoche. Cuando el reloj marca las 12 de la noche, la gente se felicita el 1 de enero con un “Akemashite omodetōgozaimasu” (Feliz Año Nuevo en japonés). Los transportes públicos no cierran por la noche, de ahí que se pueda realizar la primera visita del año al templo budista o al santuario sintoísta (hatsumōde) nada más terminen las campanadas. Allí es posible comprar amuletos, tablillas ema y omikuji. Los niños esperan con alegría recibir de sus mayores una propina o paga de Año Nuevo denominada otoshidama. En los grandes almacenes y los hipermercados es tradición vender bolsas de la suerte (fukubukuro) que contienen productos por un valor entre cinco y diez veces superior al de su precio. Los establecimientos que las tienen se llenan nada más abrir sus puertas.

Los excesos de Año Nuevo le pasan factura al estómago, de ahí que, al término de las vacaciones, sea costumbre comer nanakusagayu, unas gachas o arroz congee con siete tipos diferentes de verduras. Otra recomendación deliciosa es tomar sake caliente, tibio o a temperatura corporal.

El segundo lunes de enero se celebra la ceremonia de la mayoría de edad, un acto organizado por los Gobiernos locales en honor de quienes han cumplido 20 años. Con motivo de la ocasión, las jóvenes se engalanan con atuendos tradicionales como el furisode; los chicos se ponen hakama.

Turismo invernal

En la región de Hokuriku, se comienza a apuntalar los árboles en noviembre para protegerlos de las fuertes nevadas propias del invierno. Un ejemplo de esta práctica lo encontramos en los jardines Kenroku-en, en la ciudad de Kanazawa. Por otra parte, prefecturas como Nagano, Niigata, Yamagata, Miyagi y Hokkaidō se convierten en destinos turísticos para los amantes de deportes como el esquí, el snowboard y el esquí de fondo. Las pistas más concurridas son las que se encuentran al lado de zonas donde hay aguas termales. La ciudad de Sapporo (Hokkaidō) recibe a multitud de visitantes durante su Festival de la Nieve. Esta prefectura septentrional tiene otro destino turístico típico de esta estación: los paúles de Kushiro, donde se puede observar a las grullas de Manchuria.

Alimentos de temporada

Los pescados que habitan las aguas cercanas a Japón en invierno destacan por su grasa, que los convierte en todo un manjar. Algunos de los frutos de mar más representativos de esta época son un tipo de seriola propio de la estación de bajas temperaturas (kanburi), el rape, el Alfonsino o virrey, el pez globo, el cangrejo y las ostras. En esta época no faltan tampoco los platos de olla o cazuela, que llevan verduras como la col china, la cebolleta y el rábano. No solo son de fácil preparación, sino que también están llenos de nutrientes y sirven para entrar en calor. Otra especialidad del invierno que no requiere maña en la cocina es el oden, que se puede hacer en casa o comprarse en las tiendas de 24 horas. Este plato consiste en cocer surimi de pescado, rábano, huevo y alga konbu, entre otros ingredientes.

Para poner fin al invierno y darle la bienvenida a la primavera, el 3 de febrero se celebra el setsubun. Al grito de “Fuera los ogros, dentro la suerte”, se le tiran sojas tostadas a una persona ataviada con una máscara de demonio. Otra de las costumbres para atraer la felicidad consiste en comer un rollito gordo de sushi denominado ehōmaki mirando hacia la dirección que se haya considerado propicia ese año.

Cortesía, www.nippon.com

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